Libia y el anciano régimen mundial
por toni solo, 28 de abril 2011
Por siglos las élites europeas han asaltado los países
del mundo para apoderarse de sus recursos naturales y dominar sus
pueblos. El siglo veintiuno no trae nada nuevo con respecto a este
comportamiento histórico. Ya en 1960 el profeta anti-colonial
Frantz Fanon pudo observar, “Hace dos siglos, una antigua colonia
europea decidió imitar a Europa. Lo logró hasta tal punto
que los Estados Unidos de América se han convertido en un
monstruo donde las taras, las enfermedades y la inhumanidad de Europa
han alcanzado terribles dimensiones.”
En esa misma época Malcolm X, otro profeta afrodescendiente de
la liberación de los pueblos se dirigió a una audiencia
de la Universidad de Accra en Ghana con estas palabras: “Solo
intento enfrentar el hecho tal como es y vengo a esta reunión
como uno de los victimas de América, del Americanismo, uno de
los víctimas de la democracia, uno de los víctimas de un
sistema muy hipócrita que hoy pasa fingiendo por todo el mundo
que está calificado decir a otros pueblos como deben de dirigir
sus países cuando ni puede enderezar las cosas sucias que
ocurren en su propio país.” En este aspecto, nuestro tiempo es
testigo que las cosas se han empeorado todavía más.
El asalto contra Libia es otro capítulo en aquella historia del
crimen global cometido por las élites sádicas e
hipócritas del Bloque Occidental formado por los países
de Norte América, Europa y sus aliados del Pacífico como
Japón y Australia. Surgen muchas preguntas provocadas por el
actuar de los diferentes gobiernos miembros de la
Organización del Tratado del Atlántico Norte y de
sus contrincantes en Rusia y China con respecto al caso de Libia.
También se vuelve a llamar en cuestión agudamente el
papel y la viabilidad de la Organización de las Naciones Unidas.
Los pueblos del mundo enfrentan una ofensiva general tremenda de parte
del anciano régimen mundial para mantener el statu quo
histórico que hacía imposible cualquier reto al dominio
de las élites occidentales y sus aliados globales. Aquella
ofensiva implica niveles de agresión cada vez mayores contra los
empobrecidos del mundo de parte del régimen y su aparato
internacional. La agresión es una sola con varios frentes -
psicológico, económico,
político-diplomático y político-militar.
A nivel exterior, la ofensiva global se dirige contra los
países percibidos como rivales regionales o países
percibidos como recalcitrantes. El caso ejemplar de aquellos es
Irán y, de estos, Cuba. A nivel interno, se dirige contra los
sectores económicos más vulnerables y cualquier
expresión de resistencia seria que no se puede cooptar. Entre
las tareas principales de la ofensiva occidental son la
destrucción del derecho internacional, la negación del
principio de la autodeterminación de los pueblos, y la
legitimación de la agresión militar neocolonial.
El aparato
El aparato institucional que se ocupa por las élites para lograr
sus objetivos está compuesto por las organizaciones
internacionales estructurados al final de la Segunda Guerra Mundial. Se
trata del sistema de la Organización de las Naciones Unidas, el
Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, el Banco de Pagos
Internacionales, la Organización Mundial del Comercio y una
plétora de organizaciones subsidiarias a estas instituciones
principales. En la etapa actual del declive del anciano régimen
del Bloque Occidental, el brazo militar de su aparato institucional ha
sido la Organización del Tratado del Atlántico Norte.
Hay muchos ejemplos de como todo este aparato ha sido abusado para
imponer los deseos e intereses de las élites del Bloque
Occidental en el mundo. Basta mencionar la guerra de Corea de 1950, la
crisis en el Congo de los años 1960s hasta la persistente guerra
cruenta en ese país ahora, el robo del territorio palestino
durante seis décadas, el bloqueo genocida contra Cuba, la
agresión contra Nicaragua en los años 1980s, las dos
guerras contra Iraq, el asalto contra Serbia, el golpe contra el
Presidente Aristide en Haití y la presente agresión
contra Libia. Todos estos ejemplos demuestran la
manipulación ignominia de las instituciones de la mal llamada
comunidad internacional por los poderes del anciano régimen
mundial.
En todos estos casos se trata de la determinación despiadada del
Bloque Occidental de defender su dominio global. Aquel dominio
está en declive frente al tremendo desarrollo económico
de China, Brasil e India, la recuperación de Rusia del colapso
del sistema soviética y el significante desarrollo de diferentes
poderes regionales como Sur-África, Turquía, Irán
y Venezuela y, hasta esta última agresión, de Libia. Todo
el aparato de dominio del Bloque Occidental se ha activado para
destruir a Libia y su pueblo y ahora el brazo militar de aquel aparato
criminal hace todo lo posible para asesinar a Muamar Gadafi.
Libia y Costa Marfil
Contrastar y comparar el caso de Libia con otros casos recientes
resulta ser muy instructivo. Entre muchísimos más, los
tres casos de Osetia del Sur/Abjasia, de la Costa Marfil, y de
Haití ofrecen precedentes claros que demuestren la
hipocresía y sadismo total de las élites occidentales y
sus apoderados políticos. A cada uno de aquellos
políticos, Barack Obama, David Cameron, Nicolas Sarkozy, Angel
Merkel, Silvio Berlusconi y sus compinches se podría sustituir
alguien de su respectiva oposición política nacional y el
resultado sera igual aunque con matices diferentes. La democracia al
estilo del anciano régimen occidental necesariamente implica la
destrucción ambiental, la agresión militar y el despojo
económico al servicio de los intereses corporativos globales.
El presidente de Georgia, fiel aliado occidental Mikheil Sakashvili,
ordenó en agosto 2008 un asalto traicionero sin preaviso a la
población de Osetia del Sur que mató a más de mil
civiles y dejó miles más heridos y desplazados. Los
gobiernos occidentales lo respaldaron. Cuando Rusia envió sus
fuerzas a defender la población de Osetia del Sur y Abjasia, los
paises de la OTAN condenaron a Rusia por su “agresión”.
Está claro : los aliados de los poderes occidentales pueden
agredir y masacrar con impunidad y el sistema de la ONU quedará
quieto.
En la Costa Marfil la ONU intervino para validar los resultados
fraudulentos de una elección presidencial a favor del candidato
del Bloque Occidental Alassane Outarra, antiguo director del
Departmento Africano del Fondo Monetario Internacional e íntimo
amigo de Nicolas Sarkozy, Presidente de Francia. Cuando el Consejo
Constitucional de Costa Marfil, dentro del marco de derecho de aquel
país, rechazó el resultado electoral, la ONU y Francia
apoyaron a Outarra moral y materialmente mientras las
fuerzas de Outarra masacraron a cientos de personas durante un golpe
militar para derrocar al presidente legítimo, Laurent Gbagbo.
Está claro: los aliados de los poderes occidentales pueden hacer
fraude electoral y serán respaldados por la ONU por medio de una
agresión militar indiscriminada.
En Haití, Estados Unidos, Francia y Canadá conspiraron
para secuestrar al Presidente Jean Bertrand Aristide y enviarlo a
África. Se impuso una ocupación militar de las Naciones
Unidas y se persiguió sistemáticamente a los
simpatizantes del Presidente Aristide del partido Fanmi Lavalas.
Mataron a cientos de apoyadores de Aristide y metieron presos a otros
cientos más. Repetidamente, las Naciones Unidas y la
Organización de Estados Americanos han fracasado en sus intentos
de organizar elecciones creíbles. Después de huracanes y
terremotos, cientos de miles de la población siguen acampados en
la intemperie por motivo de la incompetencia, incumplimiento e
incapacidad de la ONU y los poderes occidentales. Está claro :
los poderes occidentales pueden hacer golpes de estado sangrientes,
reprimir a los partidos políticos, organizar elecciones
fraudulentos, dejar a cientos de miles de personas en la miseria
más completa y, para el Bloque Occidental, todo está
perfectamente en orden.
Libia
Entonces cuando se vuelve a considerar el caso de Libia, es imposible
tomar en serio el ridículo pretexto de los poderes de la OTAN :
que han tenido que actuar para proteger civiles y promover la
democracia. Es la más burda mentira. Es muy evidente que los
poderes de la OTAN actúan para derrocar al gobierno libio y
sustituirlo con peleles y peones occidentales. En el proceso van a
destruir el país de exactamente la misma manera que han
destruido otros países desde Haití hasta Iraq. No puede
ser más obvio.
El desarrollo de la agresión contra Libia tiene varios aspectos
que indican la intrínseca debilidad estratégica del
Bloque Occidental. El aspecto económico es el más
revelador. Altos funcionarios del gobierno de Estados Unidos indicaron
claramente que no estaban de acuerdo poner tropas en el terreno y
tampoco aceptaron llevar el grueso de la carga de la agresión.
Los aliados europeos de la OTAN han tenido que asumir gran parte del
costo de la agresión. Desde luego, destruyen al pueblo libio y
para financiar su destrucción, roban ese mismo pueblo libio.
Hay que recordar que la opinión general con respecto a las
economías estadounidense y europea es que quedarán
estancadas por muchos años, si de todo van a recuperar la hueca
prosperidad de los años anteriores. No queda duda que parte del
botín que los europeos y estadounidenses quieren robar de Libia
son los fondos libios de inversión internacional que suman a
más de US$150 mil millones de dólares. Las reservas de
oro de Libya suman a más de US$6 mil millones. A estos recursos
financieros habrá que sumar las reservas del petroleo en Libia,
los más grandes de Africa, y sus enormes recursos de agua.
Todo suma a un premio importante para las economías
occidentales. Son recursos que el gobierno de Libia destinaba hacia el
desarrollo de su propio pueblo y de los hermanos países de
África. Si las élites de Bloque Occidental logren sus
objetivos, aquellos recursos se van a dirigir hacia los avarientos
sectores financieros y corporativos de Estados Unidos, Canadá y
los países de la Unión Europea. Es un robo espectacular a
escala global avalado por las Naciones Unidas para abastecer el
podrido, fallado sistema económico occidental.
Hay más todavía en el tema económico. Muamar
Gadafi promovía un Fondo Monetario Africano y abogaba por una
moneda africana común. A ser realizada esta iniciativa
habría desplazado la moneda de la Comunidad Financiera Africana
dominada por los intereses financieras francesas, haciéndoles
perder muchos miles de millones de dólares. Aquí hay un
enlace fuerte entre la agresión del gobierno de Francia contra
Libia y el golpe de estado promovido por Francia en la Costa Marfil.
Además, el gobierno libio apoyaba diversos proyectos importantes
de desarrollo en África. En 2006 Libia financiaba con US$300
millones el primer satélite africano. Inició el
desarrollo de inversiones satélites por muchos
países del continente. Antes del 2006 los países africano
pagaban US$500 millones cada año en tarifas al sector de
telecomunicaciones occidental.
El escritor africano Jean Paul Pougala lo resume así : “Un
sencillo gesto simbólico de unos pocos 300 millones puede
cambiar la vida de todo un continente. La Libia de Gadafi ha hecho
perder al Occidente no solamente 500 millones de dolares al año
sino también miles de millones de dolares en deudas e intereses
que aquella misma deuda permitía generar de manera exponencial
para así sostener el sistema oculto occidental para despojar a
África.”
Lecciones y perspectivas
La incorporación de poderes regionales como Turquía a la
destrucción de Libia suma a la abstención de China y
Rusia en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para demostrar
que el sistema de derecho internacional es incapaz de proteger los
pueblos de la agresión internacional. La lección
está clara. Solo la combinación de fuerzas entre los
países hermanos a nivel regional e inter-regional
permitirá resistir con éxito las agresiones del Bloque
Occidental.
Ya, en una reciente entrevista en Telesur, el Padre Miguel D'Escoto ha
indicado con respecto a las Naciones Unidas :
“Esta Organización, yo lo dije cuando primero vine a asumir la
Presidencia de la Asamblea General, que el olor a formalina se
sentía por doquier, en todas partes de esta
Organización... ¡el olor a muerte! Logramos reactivar un
poco, inyectar un poquito de vida, e interés, pero nuevamente ha
caído en ese estado de inacción sobre lo que tiene que
actuar, y dejándose siempre controlar por los intereses de un
Estado, que ni siquiera podemos decir que ha pertenecido jamás a
Naciones Unidas.
Ha estado presente, pero no ha pertenecido, y me refiero a los Estados
Unidos de América ¿por qué? Porque la pertenencia
es algo más que estar aquí representado en el Consejo de
Seguridad y en la Asamblea General. La pertenencia es compartir unos
Ideales y unos Principios, y Estados Unidos siempre ha luchado en
contra... Nunca ha aceptado el imperio del Derecho en las Relaciones
Internacionales, siempre han creído en la ley de la selva, es
decir, el derecho del más fuerte.”
Uno de los aspectos más aberrantes y denigrantes de la
agresión contra Libia ha sido el trato del Bloque Occidental
hacia la Unión Africana. La Unión Africana, igual que los
países del ALBA siempre ha planteado la urgencia de un cese de
fuego inmediato en Libia y el inicio de una paz negociada. El gobierno
de Libia aceptó la propuesta. Pero los poderes occidentales
alentaron a sus peones alzados en Libia a rechazar la iniciativa
africana. Los acontecimientos en Libia confirman el
diagnóstico del Padre D'Escoto.
No son pocos los que están de acuerdo con Jean Paul Pougala
cuando el escribe :
“La reforma de las Naciones Unidas no está en el orden del
día. La única manera de ser tomado en cuenta es el
método que ocupaba China : todos los países africanos
deben de abandonar las Naciones Unidas. Y si un día regresen ,
solo hacerlo al obtener lo que se ha exigido desde hace mucho tiempo :
representación para toda la federación africana en el
Consejo de Seguridad – y si no, pues nada. Este método de la no
violencia es la sola arma de justicia que nosotros los empobrecidos y
débiles tenemos, Debemos todos sencillamente abandonar las
Naciones Unidas porque esta organización tanto por su
configuración como por su hierarquía es al servicio de
los más fuertes.”
Conclusión
No queda duda que, tarde o temprano, los países que resisten el
poder del Bloque Occidental enfrentarán una agresión
terrorista de aquellos países. En la región
latinoamericana todos los países del ALBA han sufrido diversos
tipos de agresiones. El caso de Cuba hasta ahora ha sido el más
extremo.
La guerra contra la humanidad, contra los empobrecidos del mundo de
parte del anciano régimen mundial nunca ha parado. Los
países del ALBA, de la Unión Africana y de la
Organización de Cooperación de Shanghai, entre otros,
tienen el reto de decidir como van a enfrentar la actual etapa
demencial del declive occidental. Está claro : si no se defiende
la integridad del derecho internacional, los poderes occidentales
seguirán usándolo como un trapo conveniente para lavarse
las manos de la sangre de las y los víctimas de su
agresión.